miércoles, 15 de abril de 2009

Culpable...soy...
de haberte querido más que a mi propia vida,
de robar tu corazón sin necesitar palabras,
de despertar cada mañana con una sonrisa.

Culpable...
de haberte robado mil besos,
ocultarme en tu piel, perderme en tus brazos
y haber secuestrado tu cuerpo.

1 comentario:

Adolfo Payés dijo...

La entrega culpable del destino, tu amor es infinito por tus hijos fruto de ese amor.

saludos fraternos
un abrazo con mucho cariño
un beso