Mire aquel árbol que un día fue testigo de la pasión de nuestros cuerpos… donde escribiste mi nombre y te amare siempre… Hoy es testigo de las promesas rotas….
Te espero cada noche.. Me miras y tus ojos me tocan el alma…. Y yo embriagada de caricias te desnudo de besos. Cuando llega el amanecer me recuerda que no eres real, que sólo eres un sueño….